Zurrarle a alguien la badana

Zurrarle a alguien la badana: (Zumbarle/zurrarle a alguien la pandereta)

Zurrarle a alguien la badana (Zumbarle/zurrarle a alguien la pandereta): Golpear a alguien, en sentido real o metafórico. Cuando llorábamos por tonterías y nos poníamos caprichosos, mi madre nos zurraba la badana. Se las prometían muy felices porque se creían superiores, pero les han zurrado la badana y han perdido con toda justicia.

La badana, término de origen árabe, de bitana, ‘forro’, es la piel curtida, normalmente de oveja o carnero, con la que antes se elaboraban ciertas prendas de vestir de baja calidad, especialmente los calzones que llevaba la gente más humilde, y especialmente los moriscos; a quien le zurraban la badana le daban, pues, buenos golpes en el trasero.

Algunos opinan que en los crudos tiempos de la Inquisición, por contraste con la piel, propia de cristianos, se llamaba badana a la piel de los «herejes», judíos o moros, identificándolos así con animales. Éstos, especialmente los conversos, eran objeto de frecuentes apaleamientos y torturas.

Pero tal vez todo sea mucho más simple, porque con la badana se elaboraban también los parches de tambores, panderetas u otros instrumentos musicales que se hacen sonar golpeándolos, por lo que el dicho bien podría haber venido por este camino, y más cuando tenemos la variante con la pandereta.

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